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El Norte
Enrique Ochoa Reza
Oct 26, 2008
El Norte
26 de octubre de 2008
Obama y McCain: En la recta final
El demócrata ganará esta elección después de realizar una campaña innovadora y disciplinada.
Enrique Ochoa Reza
A nueve días de las elecciones en Estados Unidos, las encuestas le dan a Barack Obama una ventaja en la intención del voto que, si bien no es amplia, será definitiva. En la más reciente, Obama recibe el 51 por ciento de los votos, mientras que John McCain, el 44 por ciento y 5 por ciento se mantienen indecisos (Gallup, 23 de octubre).
Pero recordemos que la elección presidencial estadounidense no se resuelve con los votos que se obtienen a nivel nacional. El candidato debe de ganar al menos 270 votos de un colegio electoral que tiene 538. Bajo este sistema, la ventaja de Obama sobre McCain se multiplica y es definitiva.
Supongamos que un ciudadano en California vota por Obama. Su voto se sumará al de todos los ciudadanos en ese Estado y si Obama gana California por un millón de votos o por uno solo, la totalidad de los votos electorales del Estado serán para Obama en el colegio electoral. Así, lo relevante en este sistema electoral es ganar estados, aunque sea por un solo voto.
Si bien todo triunfo estatal suma, es mejor ganar estados altamente poblados, pues son los que tienen más votos en el colegio electoral. Éste es el caso de California (55), Texas (34), Nueva York (31), Florida (25) y Pennsylvania (21), Illinois (21) y Ohio (20). A partir de este diseño, el sistema permite que el candidato que gane los siete estados mencionados obtenga 207 de los 270 votos necesarios en el colegio electoral para ganar la Presidencia.
Las encuestas muestran que Obama tiene una ventaja sobre el candidato republicano en todos esos estados, salvo Texas. Resulta que el demócrata tiene a la fecha 306 votos en el colegio electoral, el republicano solamente 157 y quedan 75 en estados donde la contienda aún no se define (ver www.pollster.com). Obama ganará muchos más votos de los 270 que necesita en el colegio electoral y será el próximo Presidente de EU.
¿Cómo es posible que un candidato que no era el favorito dentro de su propio partido hace año y medio esté a días de ganar la elección?
Por un lado, el contexto económico desfavorable en EU y el fracaso en la guerra en Iraq crean un escenario positivo para el demócrata. Durante la contienda, Obama ha mostrado una capacidad notable para reinventar las reglas del juego. Ha recaudado más dinero que sus contrincantes y ha multiplicado su base de donantes a través del internet. Ha organizado ejércitos de promoción del voto más efectivos que el emblemático sistema de los Clinton. Sobresaliente ha sido la capacidad de Obama para evitar que la elección presidencial se vuelva un referéndum sobre el racismo en EU. Su elección de vicepresidente, Joe Biden, fortaleció sus credenciales en política exterior e hizo ver la elección de Sarah Palin por McCain como un error político.
Obama ha personificado la palabra cambio y presentado sus propuestas sobre los principales temas de la elección -economía y la guerra en Iraq- de manera superior a la de su adversario republicano. Un análisis básico hace evidente que en cuestiones de política pública no es lo mismo votar por Obama que por McCain. El elector ha tomado nota.
El plan económico de ambos candidatos fue analizado por un panel de economistas destacados en EU. El 80 por ciento de los participantes manifestó que Obama tiene mejor conocimiento sobre la economía y que pondría un mejor equipo económico que McCain (The Economist, 4 a 10 de octubre). En el mismo sentido, el 55 por ciento de los electores piensa que la situación económica estaría en mejores manos con Obama (CNN, 21 de septiembre).
En cuanto a Iraq, Obama se opuso a la guerra desde el principio y propone el retiro total de las tropas antes del 2010. McCain fue uno de los promotores para el incremento reciente de tropas y ha dicho que está dispuesto a que EU se quede hasta alcanzar la victoria. En este rubro, la mayoría del público también está con Obama. El 54 por ciento de los estadounidenses afirma que la decisión de intervenir en Iraq fue un error (Pew Research Center, 19 de marzo).
Obama ganará esta elección después de alcanzar un difícil equilibrio: una campaña innovadora en ideas y disciplinada en su ejecución. Además, no llegará a la Presidencia solo. Su propia dinámica ayudará a los demócratas a extender su mayoría en la Cámara de Representantes y el Senado. La Administración del Presidente Obama no tendrá más obstáculos que su propio partido en el Congreso para poner sus ideas a la obra. En su segundo libro, Obama afirma que en política no hay lugar para el segundo lugar, sin duda alguna compitió por la presidencia creyendo cada una de esas palabras.
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El autor es Doctor en Ciencia Política por la Universidad de Columbia en NY.
El Norte
26 de octubre de 2008
Obama y McCain: En la recta final
Es un candidato inteligente, pero a su partido se le atribuye la actual crisis financiera.
Arturo Zárate Ruiz
Aunque falten días para las elecciones y encuestas recientes pinten todavía la contienda empatada, creo que John McCain no será el próximo Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica.
No es sólo porque la mayoría de los sondeos, por ejemplo el Zogby, predicen un triunfo cómodo de Barack Obama, con una ventaja de 12 puntos porcentuales; ni sólo porque aun periódicos conservadores, como el Chicago Tribune, respalden al demócrata, y ahora también el New York Times; ni tampoco porque personas cercanas al presidente Bush, como su ex vocero McClellan, expresen sin tapujos su opción por Obama; ni porque en la misma Arizona, tierra de McCain, quieran mejor al afroamericano. Lo creo porque a los republicanos, de quienes el güero es candidato, se les atribuye la crisis, y por ello el electorado los castigará.
Y así ocurrirá aunque McCain sea mejor candidato y los estadounidenses tiendan a votar, desde tiempos de Nixon, crecientemente por los republicanos a punto de que predominen en los gobiernos estatales y locales, y aun en la Casa Blanca y el Congreso federal, salvo excepciones de alternancia como la presidencia de Clinton.
Aunque el asunto es complejo, una explicación burda, incluso simplista, servirá para entender de bulto por qué perderá McCain.
Contra la percepción mexicana, el partido republicano no es de ricos y racistas, ni el demócrata de compasivos, inclusivos y tolerantes. De hecho, los republicanos predominan en los estados pobres y de clase media, mientras que los demócratas tienen presencia entre los ricos.
Para el estadounidense común, el partido republicano es el de los "self-made men" y de los valores americanos, y el demócrata es el de los burócratas que derrochan el presupuesto en la clientela política de atípicos que no pueden triunfar por sí mismos. Si el estadounidense común admite que los demócratas son más compasivos, dirá que, por ricos (como Bill Gates o Brad Pitt), pueden permitirse el lujo de dilapidar su dinero en más impuestos.
El estadounidense común no busca que el Gobierno "lo mantenga" (como ocurriría con el atípico que vota por los demócratas). Lo que busca es que guarde la ley para que se dé la libre y limpia competencia de cada ciudadano en producir su propia riqueza. Por ello, el Gobierno no debe contar ni con presupuesto excesivo ni gastar más de sus ingresos.
Esto lo entendieron tan bien los demócratas que Clinton llegó a presidente en 1992 por prometer finanzas sanas mejor que Bush padre. Desde entonces los demócratas no despilfarran, incluso cuando preserven la compasión y tolerancia.
Pero, aunque también tolere, el estadounidense común no renunciará a los "valores americanos", por ejemplo, la familia. No lo mueven fundamentalismos, según descalifican algunos "intelectuales" con premura, sino el sentido común: numerosos estudios demuestran que la familia tradicional es más exitosa. Así, porque defiende el éxito, el estadounidense común seguirá defendiendo a la familia y votando en lo posible por los republicanos.
Siempre y cuando éstos no lleven su credo al absurdo.
Tras el 11 de septiembre del 2001, los republicanos exacerbaron la única función de gobierno que celebran: ser guardianes de la ley. Lo han hecho convirtiéndose en policías del mundo (con guerras en Afganistán y en Iraq), ordenando muros que impidan a "mexicanos terroristas" entrar a su territorio, aprobando aun leyes, como el Patriot Act, que coartan libertades que el estadounidense común ama.
Y no quiero negarles algún éxito. Desde que George W. Bush dijo "o estás conmigo o contra mí", ninguna nación le giña a los terroristas. Es más, desde que los demócratas le permitieron a Bush suficiente presupuesto y tropas, sus soldados parecen por fin ganar control y alguna paz en Iraq, tan así que cuando Obama sea Presidente, cambiar de política sería irresponsable.
Pero al hacer todo esto, los republicanos contradijeron la convicción suya más profunda: no despilfarrar. ¡Diantres!, derrochar por la ley no les sirvió a quienes producían riqueza, sino a los peores parásitos: los especuladores.
Y aunque la ruina no sea responsabilidad exclusiva de los republicanos (es de todo estadounidense), si pierde el equipo, al que se corre es al director técnico.
Como no pueden correr a Bush, al que correrán pues será John McCain.
¡Lástima!, porque además de inteligente, goza de buen humor y es quien mejor conoce y quiere a México.
azarate1@riogrande.net.mx
El autor es investigador de El Colegio de la Frontera Norte.
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